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Las guerras de las Galias de Julio César llevaron a las tribus germánicas al primer plano de la historia. Aunque los esfuerzos romanos por asentar su hegemonía al otro lado del Rin prosiguieron durante décadas, la frontera finalmente se estableció a lo largo de los ríos Rin y Danubio. En aquel entonces, la cultura germánica se extendía desde la zona Escandinava hasta los Cárpatos al sur. Aunque estaba muy fortificada, la frontera nunca fue una barrera para el comercio o la cultura. Con el tiempo, los reyes merovingios y sus sucesores carolingios pusieron bajo control franco gran parte de lo que posteriormente constituiría Alemania, pero los ataques incesantes de daneses, sarracenos y magiares a finales de los siglos IX y X debilitaron la unión del reino.
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La historia posterior de Alemania es, a pesar del importante papel del Sacro Imperio Romano, la del ascenso y caída de principados enfrentados. Tendrían que pasar mil años hasta que Alemania volviera a estar unida bajo un único soberano. Preocupado por las insurrecciones multitudinarias y las derrotas diplomáticas que siguieron a las Guerras Napoleónicas, Guillermo I de Prusia (1861-1888) pensó en abdicar a favor de su hijo, de quien se creía que tenía ideas políticas cercanas a las de la oposición liberal. Sin embargo, se le convenció para que formara un nuevo gobierno liderado por Otto von Bismarck, el embajador prusiano en París. En septiembre de 1862, Europa se sorprendía con la noticia de que un estadista con fama de conservador, nacionalista y defensor de la “realpolitik” se hubiese convertido en el primer ministro de Prusia. El nuevo Imperio Alemán se proclamó en enero de 1871, tras tres guerras breves y contundentes entre una coalición de estados alemanes contra Dinamarca, Austria y Francia. Bismarck había unificado Alemania.
El mismo nacionalismo que trajo la unidad provocaría el desastre. Tambaleante por la paz vengativa impuesta por los aliados occidentales tras la 1ª Guerra Mundial, el colapso de la economía mundial que comenzó en 1929 fue el catalizador para el extremismo político. Durante la década siguiente, los nazis y los comunistas consiguieron avivar los resentimientos del pueblo alemán, abatido por la derrota y la depresión económica. Hitler alcanzó la cancillería en enero de 1933, como consecuencia de una implacable intriga política, y condujo a Alemania a la 2ª Guerra Mundial. Hitler estuvo a punto de alcanzar su objetivo de establecer la hegemonía alemana en Europa, pero en la primavera de 1945 el Tercer Reich estaba vencido. Como legado de la rendición y de la posterior Guerra Fría, quedó una Alemania truncada que fue dividida en dos zonas de ocupación militar. Mientras que bajo el control soviético la Alemania Oriental sufría y se estancaba, la recuperación de Alemania Occidental de su postración económica y política a finales de la 2ª Guerra Mundial fue tan espectacular que se convirtió en una leyenda moderna. La rápida e inesperada caída del orden soviético en Europa dio lugar al tratado de reunificación, ratificado por el Bundestag de la República Federal Alemana y la Cámara del Pueblo de la República Democrática en septiembre de 1990. Tras 45 años de división, Alemania de nuevo era una nación unida.
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No hay que confundirlo con los Volkswagen tradicionales..., el Panzerkampfwagen (cuya traducción literal del alemán es: "carro de combate acorazado") fue el más emblemático de los tanques alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Se fabricaron varios modelos de Panzer, desde los más ligeros, de tamaño medio y más baratos (PzKw IV), a los modelos más pesados (PzKw V y VI). Las divisiones acorazadas alcanzaron su fama durante las campañas del mariscal de campo alemán Erwin Rommel ("El zorro del desierto ") en el norte de África.
El Panzer es una versión superior del tanque. Al igual que con el tanque, para su construcción hay que contar tanto con petróleo como con caucho, pero su velocidad superior hace que sus maniobras de ataque relámpago sean extremadamente peligrosas para el enemigo, un poderío que resulta familiar para todas las naciones lo suficientemente estúpidas como para enfrentarse a Alemania durante la era industrial.
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Ataque |
Defensa |
Desplazamiento |
Tanque estándar |
16 |
8 |
2 |
Panzer alemán |
16 |
8 |
3 |
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